Membrecía


 
La palabra "iglesia" se usa en sentido universal: Mat. 16:18; Efes. 1:22, 23, etc.
Pero la palabra se usa también en sen­tido local: Hech. 14:23; Rom. 16:16, etc.
 

¿Qué es una "iglesia local"?

 

A. Un grupo de personas:

1. Que tiene el acuerdo de formar una con­gregación, una iglesia local, para funcionar según las enseñanzas del Nuevo Testamento en ese respecto. Un grupo de cristianos no es necesariamente una iglesia local.
2. Que adora y sirve a Dios juntos, como una unidad (o entidad), como una familia.
3. Que acepta y reconoce la necesaria su­pervisión. Desde luego, Cristo es la cabeza, y bajo El debe haber obispos (ancianos), Hech. 14:23; 20:28. Si en alguna congregación no hay hermanos (varones) que reúnen los requisitos nombrados por Pablo para ser ancianos, en­tonces todos los varones fieles de la congre­gación deben juntarse formalmente para hacer las decisiones necesarias para llevar a cabo los asuntos de la iglesia de acuerdo con las instruc­ciones del Nuevo Testamento.
4. Que tiene un fondo común. 1 Cor. 16:1, 2 dice Pablo, hablando de la ofrenda del primer día de la semana, "guardándolo" (literalmente, atesorándolo). Por medio de este fondo la igle­sia actúa como una sola persona, ayudando a los santos necesitados (1 Cor. 16:1-4; 2 Cor. 8,9; Rom. 15:26,27); ayudando a los que predi­can el evangelio (Fil. 4:15,16; 2 Cor. 11:8); y, desde luego, se usa para los gastos necesarios de la congregación misma.
Una vez establecida la congregación, en­tonces los que quieran llegar a ser miembros (los bautizados, los restaurados, los que hayan sido miembros en otra parte) deben entender el acuerdo de esa congregación, y aceptarlo. Cualquier persona que no acepte el acuerdo de una iglesia local no debe, por supuesto, querer ser miembro de ella. Es absurdo que alguna persona profese ser miembro de alguna con­gregación cuando no acepta el acuerdo de dicha congregación.


Todo cristiano debe ser miembro de una iglesia local.

 

A. ¿Qué diremos del eunuco? ¿Era miem­bro de alguna iglesia local? No sabemos. Pero todo cristiano fiel hará todo lo posible por con­vertir a otros y establecer una iglesia. Es el plan de Dios.

 
B. Es un grupo específico. 1 Ped. 5:2, "Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros". Esto define un cierto grupo de cris­tianos que son miembros de una grey (congregación). Los ancianos son pastores que apacientan a un cierto grupo. En esto vemos los límites de la membrecía; es decir, una igle­sia local se compone de ciertos miembros, como un rebaño se compone de ciertas ovejas. Juan 10 describe la relación entre pastores y ovejas. Hay ciertas ovejas en cada rebaño; se puede identificar cada oveja. Por lo tanto, debe haber una lista específica de miembros en cada congregación. Toda oveja debe estar bajo  la supervisión de los pastores de cierto rebaño.
 
C. Una iglesia local es un cuerpo (Rom. 12:4,5; 1 Cor. 12:12-27). Todo miembro de ese cuerpo es importante, y tiene función nece­saria. Los miembros se cuidan unos a otros, y el crecimiento depende del funcionamiento de cada miembro (Efes. 4:16).
 
D. Otras figuras empleadas para describir la iglesia son:
 
1. Casa. 1 Ped. 2:5, cada miembro es piedra viva en la casa o templo de Dios, su morada.
2. Familia, Heb. 3:6, somos casa o familia de Dios.

3. Sacerdocio, 1 Ped. 2:9, porque cada miembro, como sacerdote, hace ofrendas es­pirituales a Dios por medio de Cristo, nuestro Sumo Sacerdote.


Cada miembro debe reconocer su responsabilidad.
 
A. Como ovejas, para con el Buen Pastor, y para con el rebaño.
 
B. Como miembros del cuerpo, para con la Cabeza del cuerpo, y para con los otros miem­bros del cuerpo. Cada miembro debe funcionar y hacer su parte. Cada miembro tiene su propia función, como los miembros del cuerpo físico (la mano, el pie, el ojo) tienen su función. Si no funciona algún miembro, el cuerpo será defec­tuoso. Somos miembros unos de otros. No so­mos miembros desligados (independientes) unos de otros.
 
C. Sugerencias prácticas: (1) debemos asis­tir fielmente a las reuniones y clases de la igle­sia; (2) debemos llegar antes de la hora indi­cada, para poder saludar a los hermanos y visi­tantes; los que llegan tarde pierden una parte del servicio, y estorban a otros. (3) debemos participar en todo: en los cantos, en las ora­ciones, en el estudio de la Palabra, en tomar con toda reverencia la cena del Señor; y en ofrendar según Dios nos haya prosperado; (4) hacer obra personal (invitar a otros a las clases bíblicas y reuniones de la iglesia, visitar a los enfermos, animar a los débiles y desalentados, exhortar a los negligentes); (5) ayudar en el cuidado del sitio de reunión. En fin, que cada miembro sea responsable. Si algún miembro no es fiel y cumplido, es obvio que ya no quiere ser parte del acuerdo.
 
D. Somos miembros de la misma familia. En la familia carnal ¿somos miembros respon­sables? ¿cómo marido y padre? ¿cómo esposa y madre? ¿cómo hijos? Si entendemos lo que significa ser fieles como miembros de la familia carnal, entonces debemos entender también lo que significa ser miembros responsables de una familia espiritual. ¿Sale del hogar el marido o la esposa sin despedirse de su familia y luego vuelve otro día u otra semana después a su mesa y a su cama sin explicar su ausencia a su familia? ¿Así es nuestro comportamiento en la familia carnal? ¿Debemos portarnos de esta manera en la iglesia que es nuestra familia es­piritual?
 
E. ¿Cómo se trata al recién nacido en la familia carnal? Si se pregunta acerca de él, ¿dirán que "En verdad no sé, ya tengo semanas o meses de no verlo?" Si no tratamos al nuevo bebé de la familia carnal de esta manera, ¿por qué lo hacemos en el caso del recién nacido en la familia de Dios?
 

F. Somos una familia. Es necesario aceptar esta verdad. Un miembro infiel deber ser disci­plinado para su propio bien (1 Cor. 5:5; 2 Tes. 3:14), y para el bien de la familia (congregación), 1 Cor. 5:6, 7). Los miembros de maleta -- que "vienen" y "se van" al gusto -- no respetan a Dios ni consideran a los demás miembros. Es como el marido o esposa que sale del hogar y vuelve cuando le convenga sin explicaciones. Además, los miembros nuevos (recién bautizados o restaurados) necesitan de mucha atención. Es necesario que los demás miembros les consideren, visitando y animán­doles. Lamentablemente lo que pasa a veces es que los nuevos miembros se descuidan y nadie se preocupa por ellos hasta que comiencen a faltar y practiquen cosas mundanas y luego la iglesia toma nota de ellos para disciplinarlos. Es importante recordar que la disciplina in­cluye la instrucción, la exhortación, la ayuda personal, el aliento y, en fin, todo lo necesario para confirmar y fortalecer a los miembros.


Debe haber lista correcta de los miembros.

 

A. Un rebaño es un cierto y definido grupo de cristianos, unido en una congregación. Los pastores conocen a sus ovejas. Los padres de familia conocen a sus hijos. ¿Qué hombre (padre de familia) habrá que no sepa quiénes o cuáles están en su familia?

 
B. Desde luego, la lista de miembros no es necesariamente idéntica con la lista grabada en el cielo ("el libro de la vida", Fil. 4:3; Apoc. 20:15). No somos Dios, y no somos infalibles, pero sí tenemos la obligación de seguir la regla del Nuevo Testamento en admitir a los fieles o excluir a los infieles de la comunión de la igle­sia.
 
C. La obediencia es voluntaria. Uno obe­dece al evangelio voluntariamente, y llega a ser miembro de una iglesia local voluntariamente. Así también muchos llegan a ser infieles volun­tariamente, porque nadie es forzado a ser in­fiel. La disciplina, simplemente toma en cuenta la decisión de los miembros, cosa hecha volun­tariamente. Se prepara la lista de miembros, pues, de acuerdo a la voluntad de los miembros mismos. Los que son fieles se incluyen. Los que han tomado la decisión de no ser fieles re­quieren que la iglesia los señale y se aparte de ellos. Muchos hermanos critican a la iglesia por disciplinar a cierto miembro, cuando en reali­dad dicho miembro voluntariamente decidió no ser fiel. ¿Qué se espera de la iglesia en tal caso? La decisión fue hecha por el miembro que optó por ser infiel. ¿Por qué culpar a la iglesia por lo que algún miembro ha hecho? La táctica más común y más antigua del diablo es tratar de transferir la culpa personal a otro (Adán culpó a "La mujer que me diste"). La culpa en este caso la tiene el miembro infiel, no la iglesia que tuvo que disciplinarlo.
 
D. Se identifica el que se bautiza (fulano desea ser bautizado), o el que es reconciliado (el hermano "X" desea confesar sus faltas y quiere ser reconciliado con la iglesia), o el que cambia su membrecía de una congregación a otra (el hermano "Y" viene de otra iglesia fiel y ahora quiere ser miembro de esta congre­gación). En cada caso el nombre del tal indi­viduo es pronunciado en la presencia de la congregación. Es identificado, para que todos sepan quién es. Entonces su nombre se agrega a la lista de miembros.
 
E. Pero un día este hermano ya no quiere ser fiel miembro de la congregación. Vuelve al mundo y no quiere asistir a las reuniones. ¿Qué debe hacer la congregación? Algunos se escan­dalizan cuando se habla de disciplina, pero re­cuérdese siempre que el hermano infiel es el que hizo la decisión de ser infiel y él es el cul­pable. La iglesia no hizo esa decisión y no debe ser culpada o criticada por un pecado que no cometió. El hermano aceptó membrecía en la iglesia voluntariamente, y optó por ser infiel voluntariamente. No fue forzado por nadie. Cuando entró en la iglesia fue identificado; y ahora que prefiere ser infiel, tiene que ser identificado. ¿Qué se debe hacer con su membrecía? ¿Es miembro o no? ¿Debe quedarse su nombre en la lista de los miembros o no? Si la iglesia sigue incluyendo el nombre del hermano infiel en su lista, entonces tal lista no significa nada, porque tiene nombres tanto de infieles como de fieles.

Conclusión:
 
A. Es un gran honor ser miembro de la iglesia universal de Cristo (Mat. 16:18; Efes. 1:22,23, etc.), pero también es un gran honor y un privilegio especial ser miembro de una igle­sia local.
 
B. Como miembros de una iglesia local hacemos pacto no solamente con Dios, sino también con los demás miembros de dicha congregación. Si algún miembro es honrado, los demás son honrados. Si algún miembro padece, todos sufren con él.
 
C. También hay grandes responsabili­dades. Si algún miembro piensa solamente en sus privilegios sin pensar en sus responsabili­dades, no entiende el significado de la membrecía.
 
D. Nos conviene estudiar las varias figuras empleadas por el Nuevo Testamento para ilus­trar la relación que sostenemos como miem­bros de una iglesia local: somos miembros de un cuerpo; somos ovejas de un rebaño; somos piedras vivas en el templo, etc.
 
E. El miembro fiel asiste fiel y puntual­mente. Emplea todos sus talentos en el servicio de Dios; por ejemplo, dirige los himnos, dirige la oración, enseña clases bíblicas, predica, hace su parte en cuidar del sitio de reunión, hace obra personal, etc.
 
F. El miembro fiel y responsable no se dis­gusta cuando hay problemas, sino soporta ofensas, y trabaja con paciencia para resolver problemas. Hace todo lo que pueda para la edificación de la iglesia.

Pacto de membrecia
 

Protegeré la unidad de mi Iglesia…

• Actuando en amor hacia otros creyentes. (1 Pedro 1:22)

• Rechazando el chisme. (Efesios 4:29)

• Siguiendo los líderes. (Hebreos 13:17)

 

Compartiré las responsabilidades de mi Iglesia…

• Orando por su crecimiento. (1 Tesalonicenses 1:2)

• Invitando a no creyentes a que asistan. (Lucas 14:23)

• Recibiendo cordialmente a los visitantes. (Romanos 15:7)

 

Serviré en el ministerio de mi Iglesia…

• Descubriendo mi dones y talentos. (1 Pedro 4:10)

• Siendo equipado por mis líderes para servir. (Efesios  4:11-12)

• Desarrollando un corazón de servicio. (Filipenses 2:3-4, 7)

 

Sostendré el testimonio de mi Iglesia…

• Asistiendo fielmente. (Hebreos 10:25)

• Viviendo una vida que agrade a Dios. (Filipenses 1:27)

• Diezmando y ofrendando regularmente. (1 Corintios 16:2)